Mamá, ¿por qué papá y tú no sois iguales?


Diferencias...

 Si me lo permiten…

 Que percibimos numerosas preferencias continuas, tanto hacia el padre como a la madre por parte de un hijo en función del momento y circunstancia en la que estemos inmersos, es obvio. No podemos negar, que en ocasiones, nos aflora cierto anhelo si el pequeño se inclina por compartir experiencias y actividades hacia el progenitor contrario. Es entonces, cuando nos cuestionamos cuál es la explicación de tal desequilibrio selector.

 Un niño que  proclama a la madre “generadora de paz y calma durante la noche”,  “regazo que proporciona comprensión y amor” y “árbol inagotable de alimento y canción”; aunque por otra parte, corona a su padre como “rey de los valiosos consejos”, “cuña que mantiene firmes los vaivenes de las destrezas deportivas” además de “compañero insaciable del  juego y aventuras”, es simplemente, que consigue discernir entre ambos el amplio abanico de opciones que, por separado, satisfacen las necesidades más primarias que el ser humano como cualquier otro animal requiere. Más